Carol trasciende fronteras con una historia de amor espectacular

Carol

Carol, la última película del experimentado Todd Haynes (Far from heaven o Poison),  continúa la labor de visibilidad que caracteriza a las películas de este director sobre las relaciones homosexuales y lo hace en mitad de un contexto más que complicado a la par que bello, la Nueva York de los años 50.

Basada en la novela El precio de la sal, de la escritora de misterio Patricia Highsmith, Carol narra el encuentro de dos mujeres que pertenecen a generaciones y clases diferentes; por una parte tenemos a Carol, una mujer de mediana edad que pertenece a la alta clase social, y por otra está Therese, una jovencísima trabajadora de clase humilde. El encuentro de ambas durante la primera jornada de trabajo de Therese en unos grandes almacenes cambiará sus vidas para siempre.

En los papeles de Carol Aird y Therese Belivet, tenemos a las increíbles Cate Blanchett y Rooney Mara, quienes dotan a la película de una elegancia y una sutileza que deja con la boca abierta a cualquiera con sentido del buen gusto. El destacable trabajo de ambas se justifica en cada escena, sin embargo, la embriagadora presencia de Cate Blanchett cada vez que sale en plano acaba tomando todo el protagonismo de cada secuencia dejando al resto en un plano, que si bien no es secundario es, menos atractivo. Y completando este brillante elenco protagonista tenemos (¡sí, joder, sí!) a Sarah Paulson en el papel de Abby, una ex amante de Carol.

Sarah Paulson

Carol consigue a lo largo de su metraje materializar el amor a niveles casi imperceptibles para el ser humano cotidiano, haciendo de sencillos gestos peligrosas bombas emocionales que explotan al tocarse. Una mirada directa o una mano sobre el hombro se convierten en menos de un segundo en verdaderas declaraciones de intenciones cuya causa y consecuencia es la misma, el amor en estado puro como ese salvaje e inesperado sentimiento que aparece sin esperarlo y que se siente sin pedirlo.

Haynes consigue, a través de su dirección, sobreponer el sentimiento del amor a la condición sexual de las participantes en él, haciendo del argumento una historia genérica y universal sobre las relaciones humanas y sobre el proceso que atravesamos todos cuando nos enamoramos y, proporcionándole la serie de antagonismos que podría tener cualquier otra relación como es la diferencia de edad.  De esta manera, Carol narra, a un ritmo tranquilo pero liviano, el encuentro de dos personas que conectan desde el primer momento en el que se cruzan y, el cruce entre dos personas que ya no conciben la vida la una sin la otra; cosa que querido amigo lector y querida amiga lectora, nos podría pasar a ti, a mí y a cualquiera.
Carol

Sumando puntos extras al film, la elegante banda sonora, compuesta por Carter Burwell,  progresa en paralelo a la trama a modo de leitmotiv y alcanza la gloria acompañando al primer clímax de la película, el encuentro sexual entre ambas mujeres. Además, la cuidada fotografía que compone la película dota al film de una perspectiva intimista que conjuga con coherencia con el resto de elementos, circunscribiendo a los personajes dentro del propio plano a través de marcos físicos como puertas, ventanas o espejos; si recordáis este tipo de fotografía es la misma se empleaba en La Chica Danesa. Finalmente, para cerrar este mágico triángulo, elogiar el espléndido diseño de vestuario que termina de contextualizar la película dentro de los años 50 y que funciona como perfecto separador generacional y social entre ambas protagonistas.

Carol

Si amáis al amor tanto como el amor os ama a vosotros y os hace en sí cada vez que amáis debéis ver esta película, disfrutadla, dejaos llevar y añadidla a vuestra colección de dramas románticos porque la película lo merece.

Y ahora sí, apología liberal, gracias señores Hooper (La chica Danesa) y Haynes (Carol) por traernos en menos de un mes dos historias de amor, todavía difícilmente aceptadas para la sociedad y cuya base ha sido, es y será el sentimiento más poderoso que sufre, siente, padece y disfruta el ser humano; el amor.

¡Suerte en los Oscars!

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