«Y me da igual que seas una chica» ; a propósito de la película «Carmen y Lola»
Una ovación al amor, a la diversidad, a la inexperiencia, a la humildad, a la realidad y a la vida.
Una ovación al amor, a la diversidad, a la inexperiencia, a la humildad, a la realidad y a la vida.
Dedico este artículo: A quienes bebieron de tu escarcha, a quienes beben, a quienes beberán.
La religión del amor incondicional, sanamente, incondicional; la que cambia sus lugares de culto, la que no se estanca, la que crece y cambia y de cada lugar archiva un mandamiento nuevo.
Un tropiezo causal que hoy, aquí, a estas alturas -sobre el mar-, es una caída libre voluntaria en la que ojalá nunca llegar hasta el fondo.
Segundas partes nunca fueron buenas hasta que llegaste tú, hasta que pude vivirte en redundancia, porque, cuando algo me gusta, siempre repito y, a ti, a ti podría devorarte en bucle y digerirte sin ardor pero sí ardiendo.
Puente, cruce y camino. El artista utiliza el arte como método de depuración interna y como proceso metamórfico.