God is in the details

Que God is in the details no lo digo yo, eh, lo dice Mies Van Der Rohe. Y a ver quién le lleva la contraria a un genio.

Pero, ¿qué son los detalles en el maravilloso mundo del menswear?

Pueden ser unos ojales cosidos a mano, un contra cuello de otro color o con un dibujo chulo, unas solapas extra grandes (que las finitas son cosa del pasado y de los modernos que visten de negro tol día), cositas así. Pero antes de llegar a esos detalles bespoke, hay que pararse en los accesorios, que son más mundanos, pero también más importantes. Seas de los que llevan traje a trabajar, o sólo en las bodas, si estás leyendo esto es porque te plantas una americana al menos una vez a la semana, y si eso es así, has de llevar pañuelo en el bolsillo. Porque no hacerlo es de PALETO. Sin más.

En serio, ¿para qué crees que sirve ese bolsillito? ¿Para guardar los Smints? Va, hombre, por favor. Si tienes presupuesto, vete a Tom Ford. Si no, tienes cosas maravillosas en Scalpers.

El siguiente punto, la corbata. Aunque si no vas a trabajar trajeado, esto te da más igual. Porque la corbata con vaqueros… sólo si llevas americana de tweed y eres Mark Ruffalo. Nudo tirando a estrecho, muy prieto, como las mallas de correr de las chiquitas que persigues en septiembre y en enero, porque no corres durante el resto del año, admítelo. Déjate de corbatas estrechas, que eso ya pasó de moda. Si tienes presupuesto, Tom Ford, llámame pesado. Si no, Scalpers. Sí, soy muy pesado.

Calcetines. Son una de mis debilidades. Los hamo. Con h. De Halter. Búscalos llamativos, que no pasen desapercibidos, que molen, vaya. Un calcetín aburrido dice mucho de una persona. Que es aburrida. Si tienes presupuesto, Altea. Si no, Scalpers, Happy Socks o Solo Io.

Los detalles, la clave, la vida, el respirar. Molan.

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