El Ministerio del Tiempo

Agentes becadas Paulson y Jordán, repito, agentes becadas Paulson y Jordán, el subsecretario HalterMag las requiere inmediatamente en su despacho para entregar el informe de la misión de análisis del Ministerio realizado estos días. Repito, inmediatamente.

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Y las agentes Paulson y Jordán se sientan, nerviosas pero entusiastas, frente al subsecretario HalterMag, que sustituye al principal, Salvador Martí, en estos días de vacaciones y engorrosos agentes becados. La agente Paulson acaba de sumergirse de lleno en el misterio de las puertas temporales, después de entrever, varias veces, por una rendija, la temporada anterior, algunas de las épocas y sus características. Aún así, trae informes completos sobre la estructura y la repercusión del Ministerio del Tiempo. La agente Jordán, por contra, lleva casi un año zambulléndose en todos los capítulos de la historia, repetidas veces incluso, y pasando también, de puerta en puerta, por fenómenos como los de los archivos del ministerio, o los fanarts que otros frikis, becados o no, han creado, desbordados por la imaginación del producto. Trae informes redactados desde ese punto de vista. A ambas se les ha encargado que analicen, desde su opinión, algunos de los puntos principales de una serie que ha roto moldes en la televisión española. Y comienzan.

Puerta 001- Juego de tramas temporales

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AgenteBecada Paulson: Como espectadora recién incorporada al Ministerio del Tiempo creo que la variedad de subtramas temporales que hay por encima o por debajo de la trama principal es uno de los atractivos de la serie. Si bien al principio puede parecer un tanto complicado creo que realmente dota al producto de una calidad intelectual importante, además, la forma en la que estuvieron empastados unos tiempos con otros en este primer capítulo hicieron de los saltos temporales sencillos cambios de escenario que no fueron para nada difíciles de colocar en la línea temporal histórica; si yo como nueva espectadora pude hacerme a ellos cualquiera, veterano o no, puede hacerse también. Personalmente, este juego de tiempos creo que favorece la transmisión de contenidos culturales de nuestra historia y, además, me recuerda a dos de mis series favoritas como son Lost o Once Upon a Time que manejan el mismo método y/o juego temporal para desarrollar sus tramas.

AgenteBecada Jordán: En el primer capítulo de la primera temporada, Salvador, el jefe, le dice a Julián esta frase, “El tiempo es el que es”. Como si nada pudiera hacerse con el tiempo, ni fuese maleable ni cambiante. Y sin embargo, exceptuando la posibilidad de viajar hacia el futuro, es lo que continuamente hace la trama de la serie. Jugar con las épocas de la Historia, saltar de unas a otras, mezclarlas y exprimir hasta la última gota sus posibilidades.

El horizonte de posibles paradojas que se abre para los guionistas y ante el espectador es infinito. La serie juega así con el intelecto de quien la ve, nos deja constantemente perplejos, pensando, y deseando más. Salta y mezcla momentos, desde la primera vez que apareció en pantalla, siguiendo aún así una fina y bien trazada linealidad que te dirige a lo largo del argumento sin perderte, aunque acaben de dejarte medio aturdido con una escandalosa y refinada paradoja temporal.

Puerta 002- Cultura vertida en el guión

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AB P: El segundo elemento que más me llamó la atención fue la cantidad de información histórica que hay vertida en la serie. Aunque si bien este hecho puede desencadenar dos conclusiones; la primera, que este despliegue de información abrume de tal manera al espectador alejándolo de la serie; la segunda que, por el contrario, el espectador quede, como yo, encandilado ante el virtuoso manejo de esta. De todas formas, fuera como fuese, es de gran relevancia que una serie producida por la cadena pública del país maneje este aspecto de la forma en la que lo hace El Ministerio del Tiempo, es importante encontrar nuevas maneras de hacer llegar a la gente de a pie la historia de nuestro país lejos de los aburridos métodos que se suceden en las clases de muchos colegios, institutos o universidades. Además, cualquiera que siguiera el lunes por la noche la monitorización social por Twitter del hastag #VuelveMdt se daría cuenta de la cantidad de gente joven que acuñó este aspecto.
Sobre este punto, y a nivel más personal, solo me cabe mencionar lo sexy que me resulta que los personajes, en este caso Amelia, hagan un derroche cultural constante en sus diálogos y pronuncien palabras tales como “Romancero Viejo”.

AB J: “El Ministerio del Tiempo” hace cosquillas en el cerebro, y eso, sin ánimo de querer clasificar ni rebajar a nadie, puede ser difícil de comprender para mucho público. Pero lo que hace grande a esa serie, otra de las cosas que le hace grande, es que eso le da igual. Se agarra a esa posible desventaja y la convierte en ventaja, en elemento diferenciador, en contenido y en calidad. Tiene claro a qué público se dirige y lo que este espera, y se lo da. Y además no se lo da a cuentagotas, no. Se lo da a cada segundo, con cada plano y diálogo trabajados desde una clarísima buena base de documentación.

Y juega con otro tipo de cultura, la “popular”, para crear un contrapunto equilibrado que suponga guiños continuos al espectador. Las referencias al mundo del cine, la música actual, e incluso la televisión son gazapos que hacen más digerible la carga cultural que tiene la serie y que le dicen al espectador, “Eh, sabemos lo que os gusta, somos como vosotros y lo tenemos en cuenta”, y crea un aplauso general. Cuántos se engancharon a esta serie después de ver a Julián responder con el “Maneras de vivir” de Rosendo a un crecido Lope de Vega. Y cuántos explotamos de felicidad ayer cuando vimos a El Negro de Malviviendo trabajar para el Ministerio, y hablarle a Julián del “flow”.

Estas combinaciones convierten a la serie no sólo en culta, sino también en tremendamente inteligente, y los que la vemos, agradecemos que no se nos trate como a amebas con unas tragaderas del tamaño del Titicaca.

Puerta 003- Papel femenino en la serie

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AB P: A nivel de personajes está claro, sin lugar a dudas, que todos, absolutamente todos, se hallan en un nivel argumental de gran relevancia, pero yo, que me paso la vida defendiendo el papel de la mujer dentro de los productos audiovisuales, no podía dejar pasar por alto los papeles de Cayetana Guillén Cuervo, Aura Garrido o Mar Saura quienes, en este primer capítulo de la segunda temporada, me han resultado un triunvirato femenino de una categoría exquisita al que, por supuesto, estoy deseando seguir conociendo. Resulta valeroso por parte de los creadores de la serie que hayan cogido mujeres de este siglo, que si bien podrían ser de cualquier otro, fuertes, valientes y sin miedo a poner a los demás en su sitio para representar la figura de la mujer dentro de la serie y dentro de las tramas que se representan, en su mayoría, en tiempos donde la mujer no tenía ni voz ni voto; un aplauso a esos “zascas” que se dedicó la señorita Folch a dar a Spínola.

Actualmente RTVE está realizando una gran labor de visibilidad de la mujer en sus series que es digna de alabar, podar contar en nuestro panorama nacional televisivo con mujeres reales es alentador para seguir luchando por la igualdad de sexos que tanto da que hablar todavía, en el tiempo en el que nos encontramos.

AB J: Cuando digo que “El Ministerio del Tiempo” es una serie muy inteligente, insisto, lo digo porque se nota que todo su equipo sabe muy bien qué es lo que tiene entre manos. El papel que los personajes femeninos juegan en el argumento tiene pinta (no puedo opinar aquí como una certeza porque eso solo lo sabrán ellos) de estar creado y desarrollado de forma que resulte tan notorio, como natural. Exceptuando pequeños diálogos, que se tienen que dar irremediablemente por la diferencia de épocas de la que es cada personaje, las mujeres del Ministerio no tienen que hacer nada especial para reclamar su importancia y su lugar; lo tienen porque lo merecen. Porque se lo trabajan y como resultado de su esfuerzo y sus talentos, sus superiores, con toda la naturalidad del mundo, se lo dan.

Cayetana Guillén Cuervo como Irene Larra llegó pisando fuerte desde el principio. Marcó bien las pautas y el territorio de su personaje, y lo han sabido hacer conectar además, con un público fiel y apasionado, como son sus “Cayetaners” que muy probablemente le llevarán (le llevaremos) en volandas por toda la serie, dure lo que dure, hagan lo que hagan con él.

Destacable es, además, la evolución que capítulo a capítulo ha vivido el personaje de Amelia Folch (por cierto, en la serie pronuncian su apellido correctamente, otro detallito más a favor). Amelia, elegida por el Ministerio por ser la primera mujer universitaria de España, tiene no solo inteligencia o arrojo, también personalidad y dotes de mando, y en este primer capítulo de la segunda temporada por fin ha empezado a sacarlos a pasear, resultando una mujer observadora e inteligente, como lo fuera anteriormente, pero también valiente y un poco autoritaria, si así lo requiere la ocasión.

Puerta 004- Añadido transmedia

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AB P: El cuarto aspecto que acabó por captar toda mi atención sobre esta serie fue el inmenso carácter transmedia que descubrí que tiene. Como graduada en Comunicación Audiovisual, el concepto de “producto transmedia” me llama especialmente la atención hasta el punto de convertirme en una aventurera impaciente con ganas de abrirse paso a través de esos caminos multiplataforma que tienen más cosas que ofrecerme sobre el argumento.

Al final del capítulo, (SPOILER), el personaje de Rodolfo Sancho, Julián, decide marcharse a través de una de las puertas del Ministerio dejando un importante vacío que los guionistas y productores de la serie han decidido rellenar a través de una serie de diarios sonoros que se hallan en la página web principal de la serie http://www.rtve.es/television/ministerio-del-tiempo/, continuando de esta forma con la subtrama de su personaje y evitando la salida de Julián de la serie.

Por si esto fuera poco el añadido transmedia no se queda ahí, y durante la emisión del capítulo pude descubrir, a través de una mosca sobreimpresa en la esquina inferior izquierda de la pantalla, que también existe un juego online, ubicado en su página web, cuyas preguntas versan, al menos en el caso del capítulo del lunes, sobre el argumento que se trataba en el capítulo, sobre el Cid Campeador. En este caso transmedia y cultura se fusionan brindando al Ministerio del Tiempo, del último aspecto estrella, una calidad de innovación creativo-tecnológica que la convierte, como muchos ya se han atrevido a decir, en la primera serie de la televisión del futuro, al menos en nuestro ámbito nacional.

AB J: Llegué a “El Ministerio del Tiempo” por Twitter. Creo que con esto, queda todo dicho como seguidora de la serie desde su primera temporada. No sé si la productora, los directores y los creativos tenían pensado desde el principio seguir esa estrategia transmedia hasta el punto en el que lo están haciendo ahora mismo, o si al ver la respuesta de los espectadores, y el tipo de espectadores que daban esa respuesta, fueron añadiendo poco a poco elementos a la causa.

La fiebre comenzó a correr por las redes sociales, convirtiendo al producto en uno de los que más audiencia social tenía, a pesar de que su share, en muchos casos, no era como para echar muchas campanas al vuelo. De la mano de esa fiebre en las redes, llegaron las creaciones “fan art”. Y mientras, el equipo de la serie se lanzaba a producir y emitir “Los archivos del Ministerio”, que es ese programa posterior a cada capítulo en el que todos comentan el proceso de rodaje del episodio y las sensaciones que la serie les produce. Los podcasts de Julián que Acto comenta arriba, o “La puerta del tiempo”, emitido a través de la web y que complementa aún más esa conexión de actores y creativos con el público.

Que desde Onza Entertaiment y desde RTVE se haya sabido ver el alcance y las posibilidades del producto, se hayan reforzado algunos aspectos como este transmedia y se haya decidido seguir apostando por su grabación y emisión, teniendo en cuenta elementos que van más allá de la mera audiencia cuantificable, demuestra que la nueva forma de concebir y vender ficción está llegando a nuestro país. Y a citar a mi compañera con sus últimas líneas que me parecen redondas y geniales, me remito para concluir lo que opino: “como muchos ya se han atrevido a decir, es la primera serie de la televisión del futuro”

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