Dallas Buyers Club. La lucha de Ron Woodroof

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El pasado día 1 de diciembre se celebró el Día Mundial de la Lucha contra el Sida y quería contribuir a su visibilidad hablándoos de una película que vi hace más de un año, que se ajusta a la perfección a dicha causa y que os recomiendo con insistencia. Sí, estoy hablando de Dallas Buyers Club un film de 2014 protagonizado por Matthew McConaughey, Jared Leto y Jennifer Garner y, dirigido por Jean-Marc Vallée.

Dallas Buyers Club, ganadora de tres Oscar y dos Globos de Oro, está basada en hechos reales y cuenta la historia de Ron Woodroof, un cowboy de rodeo tejano, toxicómano, mujeriego y homófobo que se entera de que tiene VIH.

Dallas Buyers Club es una película que se aleja de la línea dramática a la que tienden los filmes sobre personas que padecen una enfermedad, ya que el argumento principal se fundamenta en la postura luchadora de Woodroof en contra del gobierno y la FDA, quienes, como de costumbre, conjuran un rol conspiratorio a favor del marketing de los productos que les interesa vender y en contra de los que no, aunque en ellos se encuentre el bienestar de las personas que padecen dichas enfermedades.

A lo largo de la película vemos la transformación que sufre Woodroof a raíz del punto de inflexión de la historia, es decir, desde que le diagnostican la tenencia del virus.  A partir de ahí surgen los hechos desencadenantes como su postura frente al colectivo homosexual o la manera de comercializar con fármacos no aprobados en EEUU que proceden de México.

Actualmente, el VIH afecta alrededor de treinta y siete millones de personas. Que existan películas como estas, tratadas desde una perspectiva esperanzadora, es fantástico y ayuda a visibilizar a ese colectivo de personas que día a día son marginadas por el desconocimiento que tiene la sociedad sobre el VIH. Siempre que se habla sobre una enfermedad, en cualquier formato audiovisual, el tratamiento que se debe hacer de ello ha de ser cuidadoso y desde el minuto uno se tiene que decidir qué postura se va a tomar al respecto. En Dallas Buyers Club la postura está muy clara, el VIH es incurable pero la lucha por alargar la esperanza de vida de los pacientes es una prioridad, y así desarrolla la idea nuestro protagonista, quien después de su diagnóstico busca alternativas para sobrevivir en una cuenta atrás que pasó de treinta días a siete años.

El estilo de la película tiene tintes de documental y como su propio director afirma, “pretendían con ello que la historia le llegase al espectador de la forma más auténtica posible”. Y lo consiguieron, por supuesto que lo consiguieron. La falta de luz y el contraste nos da una visión más real de lo que está sucediendo, de lo que estamos viendo.

En cuanto a la interpretación por supuesto que Matthew McConaughey se lleva la palma, entre otras, pero quería hablaros de mi favorito, el versátil Jared Leto, quien interpreta a la transexual Rayon, compañera constante en la lucha de Woodroof. Jared realiza una ejecución sublime de su papel, la interpretación está cuidada, es limpia, bonita, creíble y, sobre todo, respetuosa. Rayón se convierte en la mano derecha de Woodroof y es el puente que se establece entre la homofobia de nuestro protagonista y la comunidad homosexual a la que acaba debiéndose. Sobre esto se ha hablado mucho después de la proyección de la película, ya que personas cercanas al real Woodroof hablan de que jamás existió esa homofobia en él. Sin embargo, en la película, es necesario que se haya tratado así, porque es un aspecto del personaje que forma parte de su viaje; desde el Woodroof que le importa una mierda todo al Woodroof que se preocupa por la salud de los demás, aunque esta en primer lugar estuviese motivada por el deseo de nuestro protagonista de ganar dinero y mejorar su economía.

Hace unas semanas hablaba de Los Juegos del Hambre como representación de la lucha diaria de la gente humilde contra el sistema opresor, esta semana quería hablaros de Dallas Buyers Club como medio de difusión de la historia real que existe detrás, la historia de una persona normal y corriente, que en pleno apogeo final, viró su vida y, aunque al límite, la vivió luchando por los derechos de los enfermos de sida a medicamentos más tolerantes, eficaces y menos nocivos que los que se estaban comercializando.

Si no la habéis visto, os invito a ello. Mientras, os dejo con el tráiler.

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