Querido #Comunica2017:
Segundas partes nunca fueron buenas hasta que llegaste tú, hasta que pude vivirte en redundancia, porque, cuando algo me gusta, siempre repito y, a ti, a ti podría devorarte en bucle y digerirte sin ardor pero sí ardiendo.
Me gustan tus cimientos y tus tejas, también tus muros de carga y las fotografías que tienes colgando a lo largo de la escalera que sube a tu techo. Me gustan, son diferentes, sin embargo tienen algo, que no sé qué, que las hace semejantes, como si todo el polvo en suspensión que las rodea hubiese salido de la misma cantera; también me gustan las canteras, sobre todo, si tienen vistas al mar.
Me enternece esa forma sincera que tienes de equivocarte, de pedir perdón, de tropezar y de temblar de nervios, porque…¿sabes qué? Un día en el sur de tu estómago alguien me dijo: «Si estás nerviosa es porque te importa». Y sí, Tramontana, en aquel momento el Ostro me importaba tanto o igual como a ti la Rosa, que de viajes y vientos tú y yo entendemos bastante.
Voy a serte sincera, todavía hay partes de ti que no conozco, al menos no del todo y, esas, esas también me gustan. Y aunque cualquier cosa que diga de ti pueda ser usada en mi contra, qué más da; a estas alturas vivirte así, no es que sea morir de amor, es que merece cadena perpetua.
Abrazos de luz,
Acto Paulson.
P.D.: Amores como el nuestro -nido de golondrinas- continuamente hallarán la forma de encontrarse pese al tiempo y al espacio -siempre uno en la primavera utópica del invierno-.
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Entiendo perfectamente lo que dices y lo que sientes y lo comparto desde la primera vez que fui a un comunica. Llevo mucho tiempo yendo a congresos de diverso tipo, pero este es siempre especial, diferente a todos.
El sitio y el momento también tiene un nosequé esos días. Es verdad que se notan los nervios, como si cada edición fuese la primera. Quizá ese sea el secreto: que siempre es una primera vez. Será, como dices, la cantera.
Cuando ahora pasas por esos pasillos vacíos parece que le falta algo. Quizá nos pase solo a los visitantes, pero queda el eco de las carreras, las prisas, las fotos y las entrevistas entre bambalinas… Espero que mucha gente lea tu declaración y se anime a descubrir eso que tiene Gandía en febrero.
Y ahora acabo de darme cuenta de que hace mucho que no comentaba nada en un blog 🙂 Habrá que recuperar las buenas costumbres.