“Vis a vis”

Nunca he visto Orange is the new black (por favor, no me peguéis), así que nada diré de las comparaciones que a Vis a vis se le hacen con ella, justa o injustamente, desde el momento en el que se estrenó. Solo diré que si de verdad la española es tan parecida a la norteamericana, entonces la serie norteamericana es muy, muy buena. Y valdrá la pena que algún día me siente en serio a verla.

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Pero de momento, en mi particular tridente, o pódium también valdría, de series que sigo con interés, y que casualmente son todas españolas, la producción emitida por Antena 3 ocupa una más que currada segunda posición. Por debajo de El Ministerio del Tiempo y por encima de El Caso. El por qué de la pasión que siento por la serie carcelaria, que me lleva a verla en diferido en el ordenador hasta que decida si arreglar o no la antena de la televisión, se desglosa en los mismos puntos con los cuales os la recomendaría. Empezando por lo básico:

  • Argumento: la idea es buena. La base, el escenario (una prisión, en este caso femenina) no es original en la televisión, pero la historia que en ese escenario, y los que lo complementan, tiene gancho y está contada con suficientes calidad y pulso narrativo como para querer seguirla para destripar y comprender a todos los personajes y sus tramas.
  • El reparto: Carlos Hipólito y Najwa Nimri son, para mí, los rostros más reconocibles de la serie. Para el resto se ha recurrido a actores poco conocidos en el circuito televisivo español, pero con tremenda calidad interpretativa, lo que los hace todavía más creíbles. Primero, y más importante, porque actúan bien, y segundo, porque no están relacionados con otros personajes ya famosos que los marcaran. Que sí, que también actúa Alba Flores, y la chica anónima precisamente no es, pero tardé capítulos enteros en reconocerla. Por algo será. Mención aparte, para bien, merecen Najwa Nimri, que borda a un personaje arrollador como Zulema Zahir, y consigue algo tan contradictorio como que los espectadores acabemos cogiendo cariño y empatía por una de los malos. Lo contrario a lo que siento por el doctor Sandoval, un villano que me repugna. Decía antes “merecen” en plural porque Marta Aledo, la actriz que da vida a Tere, la presidiaria heroinómana con gran corazón, ha construido también un personaje más solvente; sólido, real, duro y enternecedor. Trabajazo. Y mención aparte para mal, lo siento, para Berta Vázquez, a quien todo lo que me gustó y me creí en la película Palmeras en la nieve, me chirría y no me creo en su papel de Rizos, la presa que se enamora perdidamente de la protagonista de la historia, Macarena Ferreiro (Maggie Civantos).

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  • La evolución de los personajes: no son planos, no son ejemplares ni virtuosos, no son maniqueístas; son humanos. Fallan, hieren, deciden mal, se traicionan a sí mismos, tienen odios viscerales pero también fidelidad absoluta. Son viles, odiosos, divertidos, dubitativos, inteligentes, tiernos, impertérritos, indestructibles y profundamente frágiles. Todo a la vez, en diferentes grados, dependiendo sobre todo de lo que carguen a sus espaldas. Para muestra, el botón del hermano y la madre de Macarena Ferreiro. Apocados, modositos, normales. Y de repente (AVISO DE SPOILER), planificando en una caravana cómo deshacerse del cuerpo de un terrorista al que han asesinado. Me encantan. Brutales.
  • El ritmo de la historia: desde el primer capítulo, el ritmo narrativo de Vis a vis ha sido frenético. Pero conforme pasaban los episodios, y encaminada ya la segunda temporada, este pulso intenso aumenta más y más, con giros en el argumento bien narrados y bien enlazados. Se han abierto nuevas tramas y el hilo principal se ha abierto en varios frentes que, en lugar de hacerlo más enrevesado, lo convierten en más profundo e interesante. Para no despegarse de la butaca, como se suele decir.
  • La escenografía y la iluminación: soy muy fan de la iluminación bien trabajada. Una iluminación y un colorido adecuados y de calidad, elevan a la máxima potencia un buen trabajo, o pueden convertirlo en ridículo, si no funcionan cómo procede. La escenografía es muy complicada de trabajar en el caso de Vis a vis, como explican en el vídeo que os dejo más abajo. Sin embargo, tirando de un tipo de trabajo casi cinematográfico, y alejándose cada vez más (menos mal…) de la estética y la forma de trabajar de series españolas anteriores, dan en el clavo. Y no solo en las escenas que se desarrollan en la prisión Cruz del Sur. Cualquiera; la urbanización en la que vive la familia Ferreiro, la comisaría, el bar donde se reúnen los trabajadores de la cárcel, y los exteriores. Inolvidable la luz y los giros de cámara cuando Zulema consigue disfrutar de un baño en el mar en Marruecos.
  • Temáticas: terrorismo internacional, las circunstancias cambiando a las personas, los Jekyll y Hyde que todos llevamos dentro, o, un tema que desde el principio ha estado presente, el debate sobre la gestión privada de servicios públicos.

Os dejo como bonus track esta semana, este interesantísimo vídeo de Fórmula TV con el making of de la producción para Atres Media, donde se ilustran y amplían más estos puntos. Si aún no habéis visto Vis a vis, espero haberos convencido, porque lo vale. A pesar de que los datos de audiencia hayan caído en picado, más por una mala decisión de programación de la cadena, que por bajada de calidad o interés del producto. De momento, Antena 3 ya ha decidido cambiarla a los miércoles para darle una segunda oportunidad. Que no empiecen, por favor, con los bailes tontos de parrilla.

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