“Todas las horas mueren”

Vengo aquí después de un dilatado agosto con un venazo literario importante, no porque yo haya vivido grandes aventuras (más allá de ver cómo mi coche se rompía dos veces seguidas), sino porque  este verano he retomado una vieja costumbre que no es nada mía, sino de todo el mundo; una costumbre tan propia de tantísimas personas, que ya casi es un lugar común; me he entregado al disfrute que da la ficción escrita, me da lo mismo en papel que en electrónico, que a mí lo que me importa no es el continente. Y vengo a hablaros de otra escritora novel e indie que ya he nombrado en HalterMag en un par de ocasiones, Miriam Beizana. Después de leer la primera novela de la autora, Marafariña, y otros textos, críticas y reflexiones de la misma, no dudé en lanzarme a por su segunda obra, Todas las horas mueren en cuanto vi que estaba publicada.

miriam

Miriam Beizana Vigo

Si algo puedo decir de esta autora gallega,  después de leer varias textos (y no solo estas dos novelas) ya de ella, es la palabra “coherencia”: Coherencia porque Miriam sigue con su estilo profundo e intenso en esta novela, no escribe paja, ni relleno. No guarda lugar para el vacío literario ni para algo que nada aporte o no valga la pena. Y para los que leyeron Marafariña, enseguida verán identificado no solo ese sello personal que la joven autora ha elaborado para sí misma, sino que verán también una obra que, claramente, fue escrita de forma casi paralela, una novela que en realidad, deja empezada uno de los personajes del primer libro de Miriam Beizana, un gancho para relacionar universos casi sin darnos cuenta y caer en las suaves redes narrativas con las que la gallega nos envuelve, como lectores, sin casi darnos cuenta, hasta atraparnos dentro de su propio mundo interior, de su particular forma de ver y narrar la vida, el paso del tiempo y los sentimientos que provoca.

horas-mueren

Todas las horas mueren cuenta tres historias en una, realistas, duras y esperanzadoras, y en cada línea de diálogo consigue una reflexión sobre las esquinas que componen la vida. Parece que la autora ha encontrado, (o tal vez lo tenía claro ya), su sello personal, y aquí está todavía más definido que en su obra anterior. Además de ser bastante más breve que Marafariña, se lee de forma más ligera, sin que eso signifique que la literatura de Miriam Beizana aquí pierda peso o carga de profundidad; todo lo contrario, muestra un trabajo pulido, madurado, una técnica más definida y depurada aún. Todas las horas mueren es una novela llena de sensibilidad, detalles, reflexiones, y cosmovisión muy particulares y detallados. Y encima tiene la virtud de, con toda esa carga, tocar la fibra del lector (de hecho, al empezarla, quien escribe esto estaba en horas un poco bajas y tuve que dejarla durante unos días, tan impactada y reflejada me sentí) y ser fluida en su lectura. Estoy segura que los próximos textos de Miriam seguirán esa dinámica, el paso firme de su narrativa ha quedado patente en su segunda novela.

¿Te ha gustado?

Introduce tu correo electrónico y recibe todas las semanas artículos como el que has leído

¡Te has suscrito con éxito!

Leave a Reply