Instrumental o cómo la música clásica puede salvarte la vida

¿Qué ocurre cuando tu vida ha sido (y sigue siendo) un auténtico caos? ¿Quién nos protege de la maldad exterior? ¿Es posible superar una violación? ¿De verdad existe alguien o algo que pueda salvarnos?

En el caso de James Rhodes fue la música. Concretamente la música clásica. Y más concretamente Johann Sebastian Bach. Suena a tópico, pero es posible que la música sea una de las pocas cosas que consiga salvarnos a todos. Así lo cuenta el famoso pianista de música clásica en su obra Instrumental, quien con tan solo 6 años comenzó a sufrir un auténtico infierno. Violaciones, abusos sexuales, estrés post-traumático, drogas, alcohol, psiquiátricos, intentos de suicido…un sinfín de momentos que marcaron para siempre la vida del compositor.

Instrumental es una novela autobiográfica que Rhodes comenzó a escribir a los 38 años. Es una historia cruda, pero también cuenta con un toque ocurrente e incluso burlesco, en el sentido más real de la palabra. Para el autor no existen los tabúes, su baza más fuerte es la sinceridad y tal vez, añadirle un poco de humor a su historia, le ha ayudado a seguir adelante. Sin embargo, aquí la verdadera protagonista es la música y la capacidad de evasión que supone y supuso para el joven autor. Evasión que también le producía el alcohol, las drogas o el sexo desenfrenado con desconocidos.

originalRhodes tuvo claro desde el principio que quería formar parte del mundo de la música, sin embargo, no tuvo la valentía moral para desarrollar su pasión hasta los 28 años. De hecho estuvo trabajando durante mucho tiempo en la City de londres como hombre de negocios. Actualmente, Rhodes es uno de los pianistas británicos de música clásica con más carisma y talento del panorama. Ofrece conciertos por todo el mundo y los que lo han visto aseguran que es una persona totalmente normal y muy cercana. Algo que, tal y como asegura en su fenómeno literario, le cuesta mucho de entender. Afirma que “una víctima de abuso sexual jamás podrá llevar una vida normal”. Tal vez sea por la culpabilidad, las obsesiones producidas como consecuencia de alguien que ha sufrido abusos sexuales durante tanto tiempo, la “guerra” interior a la que se enfrentan aquellos que no tienen más remedio que convertirse en supervivientes. Sea como sea, lo bonito de su historia es la capacidad de transformar todas estas consecuencias negativas en algo totalmente cautivador: su forma de hacer música. La novela muestra cómo la música le ha enseñado a transformar la desconfianza y los trastornos psicológicos en una forma de recuperación. Ni los mejores psiquiátricos han hecho una labor tan curativa como la que ha podido hacer la música, su música. Actualmente, el autor ha participado en numerosos proyectos en los que la música ayuda a otras personas con problemas psicológicos y demuestra el papel sanador de ésta en personas que sufren esquizofrenia.

Una de las declaraciones que más me gustan de James Rhodes en su libro es “La música clásica me la pone dura. De hecho, es la primera frase de Instrumental y creo que desde ese preciso instante, eres mínimamente consciente de qué rumbo va a tomar su relato. Y no es porque yo sea una melómana pérdida (que también) sino por su capacidad de enfrentarse a la vida y hacer de ella una auténtica pieza musical digna de reconocimiento. Pero no todo iba a ser música y abusos sexuales. También Rhodes habla de la amistad, del amor de su vida, de su hijo, de cómo intentaron silenciar su obra cuando su ex mujer intentó impedir que publicara éste libro para proteger al hijo que ambos tienen en común. Quería impedir que saliese a la luz el pasado del pianista y así “proteger” al pequeño, pero el compositor luchó hasta el final. Asegura que silenciarlo hubiese sido una auténtica derrota y que prohibir su verdad no hace más que negar lo evidente: los abuso sexuales existen y todos, absolutamente todos, pueden encontrar la manera de reinventarse y sobrevivir.

Otra de las cosas que más me gustan del libro es que cada uno de los 19 capítulos tiene como título un fragmento musical y añade una pequeña biografía de sus respectivos autores. Shostakóvich, Mozart, Raves…grandes músicos con algo en común; una vida llena de contratiempos y tragedias, pero también un importante legado musical. Muchos de ellos son considerados hoy en día como grandes genios. Por algo será.

Actualmente, James Rhodes lleva una vida “normal”, ya no consume drogas, ha dejado la bebida, sus problemas psicológicos están controlados y todo se lo debe a sus tres grandes pasiones: su actual mujer, su hijo y por supuesto, la música. Su historia merece la pena y sinceramente, ha escrito uno de los de los libros más apasionantes y absorbentes que me he leído en mucho tiempo.

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