Censura en Ficómic

El pasado jueves, el Salón del Cómic de Barcelona celebró su 34ª edición de Ficómic. En esta edición se retiraron 7 piezas de diferentes artistas por mostrar contenido explícito de genitales masculinos y femeninos. Miki Montlló, editorial Inefable -responsable de tres piezas del ilustrador Victor Puchalski-, y el proyecto Hedor se escribe con h, cuya ilustradora Libertad Ballester es colaboradora de esta revista -Haltermag- tuvieron que pasar sus obras expuestas por la censura de la organización del evento.
El salón del Cómic decidió no volver a instalar en la exposición los de Puchalski (por mostrar penes en erección) y los de Hedor se escribe con h (que mostraban un cunnilingus y una felación), por contener contenido pornográfico.

Los colectivos no dudaron inmediatamente en denunciar el suceso por redes sociales; Facebook fue uno de los canales elegidos por los artistas para dar a conocer lo sucedido y explicar lo indignados que estaban por la retirada de sus obras.

Injuve, la organización que ha seleccionado los proyectos para Ficómic se ha pronunciado explicando que la muestra elegida se había tachado de contenido inapropiado. Según Gabriela Pavinski (escritora de Hedor se escribe con h) y Libertad Ballester (autora de dos ilustraciones que han sido eliminadas de Ficómic) declaraban en su página de Facebook, Hedor se escribe con h, que “Era tan sencillo como AVISAR de qué contenidos pueden y no pueden exponerse o, sin ir más lejos, poner un maldito cartelito en la zona de la exposición en la que pusiera no apta para menores de 18 (por si a los 16 tampoco es prudente que vean explícitamente cómo esos pobres diablos llegaron a este mundo extraño)”. La organización, por su parte, ha insistido en todo momento en el carácter familiar del evento para justificar la retirada de las obras en la exposición.

Manifiesto de Hedor se escribe con h.

Puesto que no se volvieron a exponer las ilustraciones, ayer, el Salón del Cómic, tal y como se comunicó desde la FanPage de Hedor se escribe con h, se disculpó por la retirada inminente de las ilustraciones. Nosotros aún así, nos sumamos a la causa y reivindicamos la libertad de expresión. Si bien es cierto que no todos los contenidos son propios para todos los públicos, hay que dejar claro que no por que contengan imágenes de sexo o desnudos son más censurables que la violencia que ven los niños y adolescentes en películas, revistas, fotografías y videojuegos diariamente. En este caso, se pedía que en vez de retirar las obras al público, se expusiesen en un departamento aislado o indicando que hay contenido para mayores de 18. En definitiva, esperemos que no vuelva a pasar en las próximas ediciones.
Aquí os dejamos las imágenes de la discordia. ¡Disfrutadlas!

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