#Aurelia

Si los coetáneos de 1913 hubieran sabido lo que es Twitter, lo habrían flipado. Lo habrían flipado con Internet, con la televisión… y con las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) en general. Y los personajes interpretados por Luz Valdenebro, Candela Serrat y Carlota Olcina en “Seis hermanas”, en ese año justo, fliparían más que nadie. Ésa es la época histórica en la que se ambienta la serie que TVE1 emite a partir de las 17.22h, de lunes a viernes. Quedaos con ese dato, porque es horario infantil. Y es el típico horario en el que por la tele se ven las típicas novelas de las que casi todos, para bien o para mal, tenemos la típica idea preconcebida. Llamémoslo ideas preconcebidas, llamémoslo puñeteros prejuicios que no nos dejan disfrutar de mucho de lo que se nos ofrece en la vida.

Yo misma los tenía hacia dicha serie, hasta que un día mi madre me advirtió de que en ella había una trama “con chicha”, a saber; al personaje que interpreta (y cómo lo interpreta) Candela Serrat, Celia Silva,  le gustaban las mujeres. A la hermana intelectual, estudiosa y racional le gustaba Petra, una obrera de la fábrica familiar. Obrera y amiga hetero, claro, porque sino, qué drama iba a haber y qué historia nos iban a contar. Resumiendo, Celia acaba besando a Petra (Carlota Olcina) que se asusta y le monta una escena. Celia intenta suicidarse y sus hermanas y el médico de confianza la mandan al psiquiatra para que se cure. Sí, para que se cure, recuerdo que estamos en 1913, y que la OMS incluyó la homosexualidad en la lista de enfermedades mentales hasta 1990, #ojocuidao. Durante el tratamiento, realmente cruel y doloroso, hasta el punto de dejar al personaje más destrozado de lo que ya estaba, Celia conoce a Aurora (Luz Valdenebro), la enfermera nueva del malísimo Dr. Uribe. Y en el primer capítulo en el que apareció, todos los gaydars españoles empezaron a pitar y saltar ante el tsunami de subtexto que se avecinaba; conforme avanzaba la trama quedaba claro que Aurora también “entendía” y que las dos acabarían juntas, como finalmente ha sucedido. Nada de subtexto, todo bien explícito y meridiano.

Toda esta trama dentro de la historia de “Seis hermanas” ha conseguido provocar fenómeno fandom en las redes sociales, sobre todo desde dos momentos clave, el del primer beso entre Celia y Aurora, y el del episodio en el que hacen el amor por primera vez. Si la audiencia tradicional ha subido de poco más del medio millón de espectadores a cifras cercanas a los setecientos mil (o incluso ochocientos mil) en las últimas semanas, la audiencia social, esa que mide la conversación y la interacción que la serie produce con su público, es realmente una olla en ebullición. Con la creación, por parte de fans de la serie, de perfiles en Twitter ficticios, representando a los personajes de la serie, edición de vídeos y montajes de escenas en Youtube (también por parte de los fans), la circulación de chistes y bromas privadas relacionados con la serie, la creación de fanfictions, la aparición de hastags como el que da título a este artículo (y que es la combinación de los nombres de Aurora y Celia. Algo que ya hicieran en “The Big Bang Theory” con la pareja Shamy), y la interacción de los actores con los seguidores, participando en la conversación en las redes sociales con sus propios perfiles personales.

Petra-Fuentes-(@PetraFuentes6H)---Twitter-2015-11-03-21-10-10

“Seis hermanas” ha conseguido así que una serie ambientada en un tiempo cien años anterior a este, tenga vida propia con rasgos propios de la realidad actual, demostrando, además, que hace ya tiempo que navegamos en una nueva forma de realizar y de ver ficción, en la que ya no sólo importa el share.

Y si ha conseguido esto ha sido porque, contrariamente a lo que las ideas preconcebidas (puñeteros prejuicios) podían dar a entender, trata temas que todavía hoy siguen siendo importantes, necesarios e incluso, a veces, polémicos. Y todos esos temas, giran en torno a un punto que nuestra sociedad aún tiene que solucionar; el papel, la posición, la situación de la mujer. Las hermanas ven cómo su vida se derrumba y tienen que tomar las riendas de su propia familia y del negocio que les da sustento, cuando entonces nada de eso, ni de cara a la galería ni legalmente, lo podía hacer una mujer. Celia, Blanca, Diana, Adela y Francisca (Elisa… es un caso aparte) tienen inquietudes, dudas, perspectivas diferentes de ver las cosas. Sufren con las imposiciones de la época; algunas las asumen dócilmente aunque sepan que en realidad no son correctas (y aquí va un spoiler, Blanca por ejemplo, es violada por su propio marido, que la considera como una posesión, un objeto de mera satisfacción). Y las hay que intentan romper con esas reglas que las encorsetan; como la Celia preuniversitaria, lesbiana y sufragista que cita a Emilia Pardo Bazán, o la Diana haciendo de “padrina” en la boda de su hermana, vistiendo pantalones o ayudando a Celia y a su “cuñada” Aurora en la lucha por el voto femenino. Argumentos que plantean situaciones que a las mujeres actuales nos parecen lejanas, inverosímiles, ahora que tenemos derechos que damos por sentados y naturales; cuando hasta hace nada no era así, y muchas anteriormente sufrieron por cambiarlo.

Fotografía extraída del Twitter de Luz Valdenebro @liliwoo

Fotografía extraída del Twitter de Luz Valdenebro @liliwoo

La naturalidad con la que el equipo de la serie plantea la historia, es otra de las claves, sobre todo en la relación amorosa entre Celia y Aurora. Una relación sin artificios, que se da de manera natural, sencilla y con ternura. Con momentos de drama y celos y también de comicidad, como la triple cobra que Aurora le hace a Celia en la habitación de ésta, y que dio mucho juego en Twitter entre las fans y también entre las dos actrices.

Luz-Valdenebro-(@Liliwoo)---Twitter-2015-11-03-21-21-28

También es loable el hecho de poner en parrilla una serie con estas historias en un horario como el infantil, en el que además de niños y adolescentes también se sientan frente a la televisión personas de ya cierta edad; que la televisión naturaliza y educa es un hecho irrefutable y disfrutar de contenidos así, para todos los públicos, es saber utilizar una poderosa herramienta con la que mantener viva la memoria de unos hechos que nos llevaron a ser como somos, y de normalizar y alumbrar realidades actuales .

Larga vida entonces a “Seis hermanas”, que hace sólo unos días confirmaba la grabación de su segunda temporada. Larga vida a todas las series que intentan relatar algo más allá de lo que estamos acostumbrados, a dejar poso y cuestionamiento, más, si lo hacen dirigidas al gran público, sin cerrarse a nichos de mercado ni audiencias concretas. Larga vida a los guionistas, los directores, los realizadores… los actores, capaces de regalarnos escenas de una calidad,  finura, un respeto, una elegancia y una belleza como la que protagonizaron, en la habitación del Hotel Excelsior, Candela Serrat y Luz Valdenebro.

*Y larga vida a la retranca y la chispa de aquella persona que sea la responsable del Twitter oficial de la serie. Un trabajo de diez.

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2 Comments

  1. Marcela

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