«De chica en chica»: humor a favor de diversidad

Hace unos pocos meses os hablaba aquí mismo del arte como una herramienta para reivindicar y lograr la visibilidad, y también la igualdad, lo hacía en el post sobre la novela gráfica Los príncipes morados. El film que ocupa estas líneas esta vez seguramente busca ese mismo fin, además, claro, del de contar una historia y entretener. Porque “De chica en chica” es una película fresca, entretenida, y también divertida. Una vía tan válida como cualquier otra para mostrar realidades diversas y abogar por su normalización. O naturalización, que es una palabra que, para estos casos, me gusta mucho más: la capacidad de tomarse los hechos y esas diversas realidades con naturalidad; porque son lo que son y como son, sin artificios ni recovecos, sin otro motivo de ser que su propia existencia, con sus características, tal cual.

El film de Sonia Sebastián supone una continuación de una de las primeras webseries en petarlo, y también en convertirse en referencia para el colectivo lésbico: Chica busca chica. Una serie que, he de decirlo, a pesar de haberle dado dos o tres oportunidades, a mí nunca consiguió engancharme. Pero visto está que sirvió de vivero, de crecimiento, a nuevas historias, argumentos, y nuevos talentos. Enterada (e instesada) de su existencia por la promoción que en redes sociales le hacía el fandom aureliano de la serie de TVE Seis Hermanas (ya véis, los caminos de la creatividad y la comunicación son sorprendentes e inescrutables), me acerqué a De chica en chica sobre todo por la presencia de su protagonista, Celia Freijeiro, a quien le reconozco en la peli un papelón, un camaleónico cambio, influida mi percepción seguramente por tener como primera referencia su trabajo con el personaje de Adela Silva. El resto de intérpretes y de situaciones responden a lo que se esperaría de ellos, y cumplen, en un trabajo que aprovecha a la perfección los giros de guión posibles (y creíbles), las características psicológicos de sus personajes, y el escenario, pequeño, escaso pero más que suficiente para la historia, en el que todo se desarrolla.

Los gags más graciosos pueden verse (casi) todos en el tráiler, pero el contexto que los envuelve y la idea sobre sexualidad, identidad de género, orientación sexual… y cualquier otro ítem debatible y debatido que subyace en ellos, hay que encontrarlo y saborearlo, con la ligereza, la luz y la naturalidad que abiertamente los plantea Chica busca chica, y que probablemente, tarden aún décadas en ser resueltos. Si es que alguna vez lo son. Pero mientras; relax, risas, diversidad y disfrutemos.

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