Autores indies: todo a pulmón

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No los encontraréis en las mesas de los best sellers en grandes superficies. Aunque sí que los podréis ver en los escaparates de algunas librerías de sus ciudades, de barrio, o temáticas. Los libros de los autores independientes van ganando peso, espacio y notoriedad poco a poco en el panorama literario español; pero no vengo aquí a hacer una fría analítica de su situación actual, de los títulos publicados o de datos sobre su calidad (que por cierto, la hay, y mucha), sino sobre los sueños y el esfuerzo que siempre, sin excepción, hay tras todos los casos que forman este fenómeno cada vez más extendido que es el de la autopublicación.

Durante el camino de la autoedición, lo normal, es encontrarse valoraciones, consejos, correcciones, opiniones y también halagos, palmaditas en la espalda, gente dispuesta a echarte una mano y ánimos. Pero al final, es un acto de fe en la obra que uno ha parido; tener tantas ganas de compartir con el mundo una historia o una idea, que se está dispuesto a ser el primero y el que más fuerte apuesta por la misma. Poniendo dinero del propio bolsillo, usando tiempo en trabajarla y promocionarla; dos de las señales más claras, el gasto de tiempo y de dinero, que en esta sociedad occidental y materialista podemos dar de que confiamos en algo.
Dentro del mundo de la autedición no abundan los cosas de egos exaltados, de autores que hayan publicado por lograr notoriedad, “Me he topado con un espíritu muy cariñoso, muy tierno, muy involucrado y muy generoso entre unos y otros. No he visto competitividad, ni mala fe, ni ganas de sobresalir. No he encontrado prepotencia, ni siquiera entre los autores más consagrados, que incluso sacan un momento para ayudar a los que estamos creciendo” es lo que siente Miriam Beizana Vigo, que hace unos meses publicó su primera novela, “Marafariña” de forma completamente autoeditada. Una decisión que tuvo clara desde el principio, y que a pesar del esfuerzo requerido, le ha compensado con creces en beneficios que van más allá de lo material; la satisfacción de ver su libro entre las manos de un lector, la cercanía con los lectores que valoran y comentan “Marafariña”, interactuar con ellos y recibir su calor y sus críticas de forma casi directa, y más humana y real, son un resultado de su inversión inicial que le llena y le anima a seguir escribiendo (tiene dos obras más en marcha) y a volver a publicar precisamente por este método.

El caso de Miriam tal vez sea de los más radicales; exceptuando “la ayuda del portal de corrección “Correctivia” y de mi amiga Joana Arteaga” explica la escritora gallega “que me ayudó muy desinteresadamente a pulir errores ortográficos y semánticos” todo, maquetación, diseño de la portada, distribución… ha salido de la cabeza y la mano de Miriam. Un caso diferente en las formas y en un camino intermedio, es el de Prado G. Velázquez, que para lanzar su novela “Tierra de Sol” cogió el camino de la coedición, en su caso con la firma Éride “si me convertía en una escritora estrella, asumirían el coste económico total de las siguientes ediciones. Eché un vistazo a su catálogo de libros, vi que era una editorial que aparentemente mimaba a sus autores, que los promocionaba en su web y además, iban a inaugurar una librería en Madrid” así que tomó la decisión de coeditar con ellos. El crowfounding fue vital para ella, además de asegurarse las recomendaciones boca-oreja de sus mecenas, consiguió distribuir entre ellos más de cien ejemplares, incluso meses antes de que la novela estuviera ya publicada. El mecenazgo colectivo ha resultado ser una herramienta vital para la cultura independiente y ciertamente libre, y el mundo de la literatura autoeditada también cuenta con él, además ya antes de que fuera un fenómeno conocido de una forma mas general, como lo es es el llamado crowfounding ahora.

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Pero, ¿qué puede aportar esta oleada de autores indies y autopublicados al panorama literario español? Obviamente, lo primero, la oportunidad de leer y disfrutar obras que de otra manera nunca llegarían a ver la luz. EdítaloContigo, una firma que se dedica precisamente a trabajar con los escritores la autoedición (y con quienes ésta que os escribe publicó su primera novela) recibe con entusiasmo ese torrente de nuevas obras y nuevos estilos“¡nos parecen una fiesta de la inspiración, el genio y la recreación para mejorar el mundo! Sin ellos estaríamos perdidos en el camino único de “lo de siempre”, es la opinión de Paco Melero y Nieves Guerra, las dos almas de la editorial que dicidieron aúnar esfuerzos y crear EdítaloContigo prácticamente con la misma premisa con la que los autores se publican a sí mismos, pero en este caso visto desde el lado editorial, “Desde la perspectiva de nuestra experiencia profesional descubrimos cómo una gran cantidad de manuscritos perfectamente editables se quedaban en el olvido por la sola razón de que no les era rentable publicarlos a las editoriales. A estos autores solo les quedaba la opción de no publicar nunca o publicar de muy mala manera y sin calidad técnica ni seriedad literaria.” Eso sí, el respeto por las letras lleva a Paco Melero y Nieves Guerra a elegir bien los manuscritos que se publican, y aplicarles un cuidado proceso de corrección, de diseño y también de orientación al autor, que recibe de ellos el mismo trato cercano que, por ejemplo, comentan las autoras aquí citadas tienen con sus lectores y seguidores. Se establece entonces un espíritu un poco diferente, más artesanal, más humano y menos mercantilista que a lo que estamos acostumbrados. Aunque claro, todos los escritores más o menos aspiren (aspiremos) a lo mismo; poder vivir de aquello que publicamos. Y quien dice vivir, habla de poder pagar facturas o de no tener que ser pluriempleado, nada más.

Obviamente, no todo el monte es orégano, y en el saco de la autoedición se encuentran también textos sin corregir, maquetaciones mal realizadas, editoriales que se han subido al carro y publican sin ton ni son, y egos con necesidad de ser reconocidos a punto de estallar. Estamos de acuerdo en eso, ya que los filtros son menos controlables, pero, dejando de lado los aspectos puramente técnicos de la maquetación o la publicidad, ¿qué diferencia hay,realmente, con el mundo de la edición “convencional”? ¿Cuántos títulos de baja calidad o escaso interés se publican al año, avaladospor grandes editoriales y por enormes campañas de promoción, con la única intención de venderse como rosquillas? Exacto, decenas. Decenas de obras publicadas para satisfacer de forma inmediata los gustos que las corrientes comerciales dictan, y en la que muchas veces el público cae sin darse cuenta de que ha sido completamente teledirigido hacia ellas. Mientras que esta nueva corriente de autores indies y las posibilidades que se abren para que sus obras vean la luz, facilitan que libros como poemarios, tramas LGTB, novelas románticas, novelas gráficas, relatos intimistas, interesantes biografías o historias de ciencia ficción lleguen al público que las está esperando, ávido de textos auténticos, escritos con sinceridad y pasión.

La ilusión por ver un trabajo consumado y publicado, el que haya más personas que disfruten de esa historia y a la vez, el miedo atroz a quedar expuesto a las valoraciones de los demás es una sensación que se repite entre el mundo de los creadores de cualquier tipo, también de los escritores independientes. Un miedo que se supera con un paso muy sencillo; publicando. Un proceso que sigue siendo sacrificado, que sigue pareciéndose a una carrera de fondo, pero que cuenta con herramientas como el micromecenazgo, las editoriales dispuestas a dar oportunidades, las páginas de corrección y maquetación, las poderosas redes sociales, los foros, los concursos literarios en Internet y las promociones de muchas plataformas, las librerías temáticas o de barrio y la llegada del formato electrónico, para convertir algo que era casi imposible, en algo alcanzable. Y que en muchos casos convierten al escritor en una especie de autor total, encargado de principio a fin de la vida de su novela, implicado y dando la cara en todo el proceso, y con la libertad (como ya pasa por ejemplo con la música, el cine, el teatro), de crear sin los corsés comerciales. No es poca, pues, la aportación que estos autores independientes pueden hacer al panorama literario; con dirección imprevisible de momento, parece claro que la corriente indie en literatura llega para quedarse, y se queda para cambiar la realidad tal y como la habíamos conocido, aunque sólo sea un poco.

*Bonus extra: Miguel Ríos ya expresó en esta canción lo que muchos autores y artistas independientes habrán sentido más de una vez al empezar a crear, al plantearse como publicar, al recibir negativas y bienvenidas y al conseguir sus objetivos.

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